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Reseña del concierto de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, con Yuja Wang y Gustavo Dudamel.

Por Carlos Islas.

Este 13 de noviembre del 2019 se presentó esta orquesta en el Teatro de Bellas Artes de la Ciudad de México. El programa comenzó con la obra Téenek de la mexicana Gabriela Ortiz.

Una obra algo ecléctica en donde resuenan, por momentos, en la orquestación y en la estilización de ciertos ritmos latinoamericanos, los ecos de por ejemplo, Leonard Beristain y su West Side Story, específicamente el Mambo. El final con sus trompetas y demás metales, también me pareció muy influido por la música norteamericana de Jazz. De música mexicana le escucho muy poco.

Después interpretaron el Concierto para piano número 3 del compositor estadounidense John Adams, llevando como solista a la gran Yuja Wang. Concierto interesante y difícil pero muy bien resuelto por la brillante virtuosa del piano Wang. Estrenado apenas en marzo del 2019, por lo que fue la premier en México. Escrito en un lenguaje por momentos muy cromático y por otros muy diatónico, como haciendo alusión al título del concierto mismo: ¿Debe el diablo tener todas las buenas melodías? El famoso tema del diablo que ha fascinado a tantos músicos y escritores. Por cierto, Yuja Wang es la segunda vez que se presenta en este recinto mexicano, la vez anterior interpretó un concierto de Rachmaninov.

Después del intermedio vino la obra para la orquesta sola: La Consagración de la Primavera de Stravinsky. Esta obra he tenido la suerte de escucharla varias veces por diferentes orquestas y la verdad nunca había escuchado con tanta claridad y nitidez a cada sección de la orquesta. El balance perfecto, las cuerdas todas, desde el primer violín hasta el último contrabajo, tocando perfectamente sincronizados en sus partes. Virtuosismo de todos, cuerdas, alientos madera, alientos metal y percusiones. Por cierto la disposición de la orquesta me parece muy acertada, (violines primeros a la extrema izquierda y segundos a la extrema derecha, mientras en medio van cellos, violas y al fondo derecho los contrabajos) ya que de este modo se acentúa el carácter estereofónico de todas las cuerdas en su escritura.
Dudamel tuvo en todo momento el control de la orquesta y hay que destacar que esta difícil partitura la dirigió de memoria, gran logro. Con este repertorio contemporáneo siento a Dudamel más a gusto. Recuerdo que hace poco más de un un año estuvo aquí mismo dirigiendo la Filarmonica de Viena. En esa ocasión dirigió casi puro repertorio romántico: Tchaikovsky, Berlioz y Mahler. Lo vi menos suelto, incluso con Tchaikovsky, la cuarta sinfonía, su interpretación me pareció muy convencional e insulsa, esa vez incluso escribí que quedó como a deber. Todo lo contrario de ahora en donde sacó de la orquesta los mejores balances y sonoridades.
En definitiva un muy buen concierto de la Orquesta Filarmonica de Los Ángeles, con Dudamel y la hermosa y virtuosa Yuja Wang. ¡Saludos a todos!
Texto y fotos: Carlos Islas.

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