Adviento Musical

Himnos Marianos

Por Paulina Cerna Huici.

¡Buenos días! A todos aquellos que estén de celebración, ¡Feliz día de la Virgen de Guadalupe!

Antes que nada, vamos entrando en espíritu Mariano y escuchemos esto:

Acaban ustedes de escuchar el conductus “Beata Viscera” de Perotin. Monodia francesa de finales del siglo XII. Un conductus es básicamente una pieza escrita para esos momentos de la misa en que uno se pregunta ¿Qué está pasando?… llegó un momento en que la creatividad de los compositores necesitaba de espacios en los que expresarse y la música dentro de la misa comenzó a llenar todos los momentos… así pues, un conductus, conduce el ritmo de la misa en un momento que antes no hubiera tenido música. Beata Viscera nos habla sobre la beatitud de las vísceras (útero) de María, quien según la tradición cristiana, concibió a Jesús de Nazaret siendo virgen.
Espero les haya gustado la interpretación del Hilliard Ensemble.

Ahora, escuchemos el mismo texto cantado en un motete a cinco voces. La composición es de William Byrd, compositor inglés que vivió a finales del siglo XVI y principios del XVII. Tuvo en suerte ser un compositor convencido de su fe católica en un país anglicano. Todo un acto de valentía para la época… compuso incluso el famoso “Tu es Petrus” recordando a todo el pueblo inglés el momento en que se dice que Jesús de Nazaret nombró a Simón Pedro como la piedra sobre la que edificaría su Iglesia, vamos, les estaba recordando “amablemente” a sus compatriotas que la cabeza de la que él veía como “verdadera iglesia” era un señor sentado en Roma en el trono de San Pedro y ningún otro que el propio Jesús de Nazaret era quien así lo había estipulado…

Un gran himno Mariano es el “Ave Maris Stella”
Este himno establece un paralelismo entre el momento en que el profeta Elías ve una pequeña nube que se eleva sobre el mar anunciándole el final de una gran y prolongada sequía y la figura de María, a través de quien se termina la larga sequía del hombre, siendo Jesús de Nazaret visto como el agua que colma la sed de Dios en los hombres.

Escuchemos las versiones de G. Dufay, compositor flamenco del S XV y de G. P d Palestina, músico italiano del S XVI que pudo finalmente plasmar la claridad y elocuencia que el Vaticano buscaba en su Concilio de Trento.

Salve, Estrella del mar,
Madre, que diste a luz a Dios,
quedando perpetuamente Virgen,
feliz puerta del cielo.

Pues recibiste aquel Ave
de labios de Gabriel,
ciméntanos en la paz,
trocando el nombre de Eva.

Suelta las prisiones a los reos,
da lumbre a los ciegos,
ahuyenta nuestros males,
recábanos todos los bienes.

Muestra que eres Madre,
reciba por tu mediación nuestras plegarias
el que nacido por nosotros,
se dignó ser tuyo.

Virgen singular,
sobre todos suave,
haz que libres de culpas,
seamos suaves y castos.

Danos una vida pura,
prepara una senda segura,
para que, viendo a Jesús,
eternamente nos gocemos.

Gloria sea a Dios Padre,
loor a Cristo altísimo
y al Espíritu Santo:
a los tres un solo honor.

Amén.

Ya para despedirme, escuchemos dos fragmentos de los maitines escritos para la Virgen de Guadalupe compuestos por Ignacio de Jerusalem quien, aunque nacido en Nápoles, fuera maestro de capilla de la Catedral de México en la década de los 1740 y hasta su muerte en 1769.

¡Nos vemos!

Paulina Cerna Huici.

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